Historia

Este Instituto es la Caridad

Nuestra historia está escrita en la sencillez, la austeridad y el servicio de caridad colgados de la Providencia del Padre. Las Hermanas Hospitalarias fueron haciendo frente a las cambiantes circunstancias de cada tiempo, adaptando su modo de atender a las personas, conservando, sin embargo, su identidad propia: atender a los pobres y necesitados según nuestro estilo hospitalario franciscano.

Desde la fundación en 1673 hasta el día de hoy la Congregación ha extendido sus servicios por la geografía española y diversos países de Europa y América latina. Para ello contamos también con la colaboración generosa de simpatizantes y amigos de esta Obra Hospitalaria.

Nos encontramos en muy diversos ámbitos de actuación: Hogares para niñ@s en situaciones familiares difíciles; casas de acogida para personas con necesidades diversas: de reinserción, faltas de hogar, con problemas familiares, de normalización de su trayectoria vital ..; centros de acompañamiento para mujeres víctima de violencia a todos los niveles; residencias para personas mayores; colegios; y también tareas de evangelización, y de presencia ; creación de espacios - lugares de silencio que faciliten la serenidad e interiorización que buscamos y necesitamos en nuestro apresurado vivir cotidiano para el encuentro con nosotros mismos, con los demás y con Dios.

Cada momento histórico y contexto concreto demandan respuestas distintas que nos invitan a abrir los ojos para ver la realidad, creatividad en la respuesta y espíritu ágil y emprendedor para llevar adelante la adaptación necesaria.

En septiembre de 2019 celebramos nuestro XIX Capítulo General ordinario. Un momento de gracia, de escucha al Espíritu, de toma de conciencia y de renovar ilusión y energías para seguir reinventando el servicio de caridad.

 En este espíritu estamos embarcadas en diversos proyectos nuevos en América y España. Aquí, además de continuar con las obras ya establecidas, estudiamos presencias sencillas en los medios menos favorecidos y, conjuntamente con otras instituciones, cooperamos en proyectos de reinserción y acogida.

Es la misión que nos ilusiona y con la que estamos comprometidas. Siempre fiadas de la Providencia de Dios y con la confianza inquebrantable que aprendimos de Padre Cristóbal: "Tened confianza porque la mano de Dios sabe abrirse para el socorro cuando las necesidades aprietan".

Historia

Actualidad

La Hospitalidad de Jesús Nazareno, iniciada en 1673 por el P. Cristóbal de Santa Catalina, sigue en pie, tal como le prometió Jesús Nazareno. Las Hermanas Franciscanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, agradecidas y gozosas, estamos comprometidas en dar continuidad al carisma recibido, reconociendo la voz de Dios en las llamadas de los pobres y necesitados entregando nuestras vidas a Dios y al prójimo.

Nuestro P. Cristóbal, “nos propuso como forma de vida en fraternidad apostólica, una síntesis evangélica de Contemplación y Servicio a los pobres, inspirada e informada por el espíritu franciscano” (Introd. Constituc.), que deseamos vivir plenamente.

Hoy, las Hermanas Franciscanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, llevadas de un deseo sincero de revitalizar nuestra identidad, hemos vuelto los ojos a nuestros orígenes y conectando con la actitud de nuestro Fundador, P. Cristóbal de Santa Catalina, cuyo único deseo era “servir a Dios sustentando pobres y necesitados”, donde y como  EL quiera ser servido, hacemos nuestra su oración: “Nuestro ánimo, oh Dios, es servirte; nuestro viaje no ha de ser por caminos conocidos. Conduce nuestros pasos para que podamos llegar a donde tu amor nos llama”.

El Papa Francisco, en su “Carta apostólica a todos los consagrados”, nos insta a volver a las fuentes que nos hicieron nacer como familia religiosa:

Mirando al pasado con gratitud:

“Cada instituto viene de una rica historia carismática. En sus orígenes se hace presente la acción de Dios que, en su Espíritu, llama a algunas personas a seguir de cerca a Cristo, para traducir el Evangelio a una particular forma de vida, a leer con los ojos de la fe los signos de los tiempos, a responder creativamente a las necesidades de la Iglesia” (Nº 1)

Viviendo el presente con pasión:

“Nuestros fundadores y fundadoras han sentido en sí la compasión que embargaba a Jesús al ver a la multitud como ovejas extraviadas, sin pastor. Así como Jesús, movido por esta compasión, ofreció su palabra, curó a los enfermos, dio pan para comer, entregó su propia vida, así también los fundadores se han puesto al servicio de la humanidad allá donde el Espíritu los enviaba” (Nº 2)

Abrazando el futuro con esperanza:

La esperanza de la que hablamos no se basa en los números o en las obras, sino en aquel en quien hemos puesto nuestra confianza y para quien “nada es imposible” (Lc 1,37) (Nº 3)

Estamos decididas a vivir nuestra vocación con ilusión renovada y de forma significativa. Anhelamos una intensa vida espiritual, vivida en el discernimiento y la búsqueda de la voluntad de Dios que posibilite la coherencia fe-vida. Releemos la vida desde la Palabra para vivir nuestra consagración en gratuidad y confianza.

Por otra parte, aspiramos a ser comunidades evangélicas, que muestren a los hombres de nuestro tiempo el rostro misericordioso de Dios, creando espacios de diálogo entre nosotras y con el mundo, viviendo la hospitalidad-acogida. 

Queremos vivir atentas a los signos de nuestro tiempo, vibrando con Jesús Nazareno ante lo que sucede a los hombres y al mundo, disponibles para abrir los caminos necesarios, haciendo partícipes de nuestro ser franciscano-hospitalario a quienes viven y entran en relación con nosotros.

Sabiendo, además, que “la mies es mucha y los obreros pocos”, queremos trabajar con los jóvenes y compartir con ellos nuestro carisma, fiadas de la Providencia de Dios, servidoras de los hombres en la sencillez y la alegría.

Actualmente la Congregación ronda el centenar de hermanas y se halla presente en los siguientes centros y lugares de España y América latina.

A través de sus más de trescientos años de historia, la Hospitalidad de Jesús Nazareno ha ido expandiendo sus límites geográficos.
Dado que “Este Instituto es servir a los pobres y necesitados”, nuestro servicio apostólico no queda restringido a ningún ámbito ni actividad concretos.  Allí donde haya personas en situación de necesidad, podemos y deseamos estar, según nuestras posibilidades.

Por el mismo motivo, y dependiendo de las circunstancias  histórico-sociales, la Congregación ha venido prestando servicios en ámbitos muy distintos: Asilos, prisiones, centros  apostólicos, misiones lejanas,  centros de  formación sacerdotal, colegios, hogares  para niñas,  atención a discapacitados físicos o/y psíquicos, atención a mujeres en violencia…

El momento presente es una oportunidad nueva de vivir confiadas en las manos del Padre Bueno, felices tras las huellas de Jesús Nazareno y animadas por el modelo e intercesión de San Francisco de Asís y el P. Cristóbal de Santa Catalina.

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Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno