María nazarena, María del SÍ


Siempre que se habla del sí de María me viene a la mente “El sí de las niñas” de Leandro Fernández de Moratín.

En la obra de teatro unos padres amorosos y bienintencionados, más o menos, desean que su hija se case bien y para eso le escogen un marido que no encaja para nada con ella pero que es un buen partido. La protagonista, como buena y obediente hija, acepta. Da el sí. Pero como dicen al final de la obra “esto lo que se debe fiar en el sí de las niñas”.

No es así el sí de María. No es un sí que nace de la obediencia ciega, del forzar de una voluntad. Es un sí en libertad. Un sí que se da con los ojos abiertos, muy abiertos. Consciente de dónde se está metiendo. No tiene claras las consecuencias, no sabe dónde va a terminar su aventura con Dios, pero acepta, con fe.

Hace mucho tiempo, en un pueblo insignificante llamado Nazaret, por el sí de una mujer entró Dios en nuestra tierra. Jesús es nazareno de adopción. Él es, en realidad, belenita, pues nació en Belén. La auténtica nazarena, la que nació en Nazaret de verdad es María. Hoy también, si nosotras decimos sí a Dios, a su voluntad, a su palabra y nos fiamos contra todo pronóstico, entrará en nuestro corazón.

Ahora nos toca a nosotras, a nosotros, te toca a ti. ¿Con qué “sies” vas a alegrar el mundo? ¿a qué vas a decir sí? Qué compromiso puedes asumir, qué riquezas puedes dejar... tómate un tiempo…


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno