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Jornada Mundial de los Pobres 2025

Jornada Mundial de los Pobres 2025


Tú, Señor, eres mi esperanza” (Sal 71,5)

En esta Jornada Mundial de los Pobres, el Papa Leon XIV, nos recuerda las palabras del salmista: “Tú, Señor, eres mi esperanza.” Una esperanza que no defrauda, porque nace del corazón de un Dios que escucha el clamor de sus hijos y se inclina con ternura hacia los más pequeños. Esa esperanza se convierte en rostro, en manos y en vida concreta allí donde una Hermana Hospitalaria de Jesús Nazareno Franciscana hace presente el Evangelio de la caridad

Siguiendo las huellas del Padre Cristóbal, las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno Franciscanas continúan su legado: llevar alegría, ternura y amor a quienes, desde que nacen, solo han conocido el sufrimiento.

En esta ocasión, nuestra mirada se dirige a Manchay, Perú, un lugar donde la pobreza tiene rostro, nombre y voz; donde la vida late en medio de las carencias, pero también donde el amor de Cristo se manifiesta con ternura y compromiso.

El mundo de hoy, como el ciego Bartimeo del Evangelio, vive muchas veces una ceguera profunda: la de no ver al pobre, la de pasar de largo ante el sufrimiento, la de no detenerse a mirar con compasión. En medio de esta realidad, las Hermanas Hospitalarias se hacen mirada de Dios, devolviendo la luz no solo a los ojos, sino también al corazón.

A través del Proyecto Bartimeo, en Manchay, se acompaña a niños con enfermedades oculares, devolviéndoles la posibilidad de ver, de soñar y de vivir con dignidad. Cada intervención médica es un acto de fe que transforma la oscuridad en claridad, la desesperanza en luz.

Hoy, la misión tiene un nombre y un rostro, un pequeño que ha perdido la vista del ojo derecho y que será operado para intertar salvarle el ojo izquierdo, gracias a la solidaridad de muchos corazones generosos. Su historia es signo de esa caridad viva que sana, restaura y devuelve esperanza.

En esta Jornada Mundial de los Pobres, pedimos al Señor que cure también nuestra ceguera interior, para que aprendamos a mirar con los ojos de la misericordia y reconozcamos en cada pobre el rostro de Jesús Nazareno.

Porque donde hay una Hermana Hospitalaria de Jesús Nazareno Franciscana, con la TROPA DE TERNURA de Hosjena allí la caridad se hace mirada, manos y esperanza.