Miércoles de Ceniza: "Señor, que seas Tú quien cure a los que yo cuido"


En este inicio del tiempo de CUARESMA, propicio para la interiorización, silencio e intimidad profunda con el Señor, tomémonos el pulso y veamos si nuestra vida a veces cómoda, superficial y rutinaria, tiene que ver con las exigencias del Reino de Dios. Queridas/os amigos/as, como nuestro Beato Cristóbal que bajó del monte a la Ciudad, nosotros y nosotras bajemos del monte de nuestras seguridades y entremos en la gran ciudad de la CARIDAD dónde nos esperan la Alegría y la Felicidad, al encontrarnos con el verdadero rostro de Cristo en el hermano que sufre, el pobre... dónde todos esperan nuestra respuesta de AMOR, de entrega y servicio generoso. Arrojémonos a los pies de Cristo Crucificado y oigamos cómo nos dice: ten Confianza Yo he vencido el mal y hay en mí el suficiente AMOR, como para justificar toda existencia, consolar toda desesperanza y purificar todo pecado.

Abandonémonos, pues en los brazos del Señor y digámosle:

“En tus manos, Señor pongo mi Espíritu para que seas Tú quien hable cuando yo hablo, quien ame a los que yo amo, quien cure a los que yo cuido”.

Como nuestro fundador Cristóbal de Santa Catalina vivió con un espíritu alegremente pobre, deshaciéndose en ternura y amor con los pobres, enfermos y pecadores, donde contemplaba de una forma especial a Cristo pobre y crucificado.

La oración fue el pilar fuerte sobre el que asentó su vida, sabiendo que era el medio que Dios le concedía para entrar en contacto íntimo con El, descubrir su voluntad y convertirse en instrumentos dócil en sus manos… supo así el hermanar perfectamente la acción con la contemplación.

 Hna. Esperancia Osías, hjnf 

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Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno