Vive la Resurrección CON PASIÓN


Decía San Juan Pablo II que para observar apropiadamente la resurrección hay que hacerlo con “las rodillas de la mente inclinadas”.

Quien cree en Cristo resucitado abre la puerta a una vida que transforma, partiendo del más sólido principio que es perder el miedo, y como fruto, renacer a una esperanza.

Dice la canción, “HAY QUE MORIR, PARA VIVIR”, porque vivir en verdad, y bien despiertas es un resucitar, para sentir cada día, la dulce caricia de la paz.

Y eso es lo difícil, porque queremos resucitar sin haber pasado por la pasión.

¿Cuál fue la mayor victoria de Jesús antes de la resurrección?, es fácil, “LA ENTREGA Y EL ABANDONO”, y ese es nuestro mayor problema en el día a día. Lo contrario a la entrega y el abandono es el apego. ¿Qué sentido tendría la vida de un cristiano, de una cristiana si Jesús hubiera tenido algún apego?

Esos apegos son los que nos apartan de un Cristo resucitado, porque ya no sufrimos por Él y para Él, porque nuestros deseos y nuestros apegos son la raíz de nuestro sufrimiento, y donde hay sufrimiento, obviamente, hay miedo.

Apenada, pero sin miedo, se acercó María Magdalena al sepulcro, porque el amor no duerme, porque lo contrario del miedo es el amor-

La resurrección no necesita añadiduras, ni mucha teología. Cuantas más añadiduras le pongamos menos lo veremos desde la realidad: “ES UN ACTO DE AMOR, Y VICTORIA”, es sencillamente eso, porque a los sencillos les encantaba estar con Jesús, y a nosotras nos encanta estar con Jesús resucitado, porque en los momentos difíciles ese resucitado nos dará un corazón en paz, que es la única manera de vivir día a día la resurrección.

VIVE LA RESURRECCIÓN CON PASIÓN, PORQUE RESUCITAR ES VIVIR EN LIBERTAD”

 


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno