En el corazón de Cristo


Solo el Corazón de Jesús, puede sanar el corazón del ser humano. Cuanto que aprender de este Corazón manso y humilde, que en primer lugar nos invita a dar gracias al Padre siempre, y por todo, con sentimientos de hijos e hijas.

Gracias Padre por este día, por mi salud, por mi familia, por mis herman@s, gracias por todo lo que me das. Este Corazón que tanto nos ama, también nos enseña como amar de corazón al Padre, y nos enseña a preguntarnos donde estamos. ¿Estoy en el lado de los sabios y entendidos, o procuro ponerme del lado de los sencillos? Pues la sencillez busca lo sencillo, lo que no puede verse; nunca busca la notoriedad. Y es desde este corazón sencillo desde donde podemos pedir al Hijo que nos revele el conocimiento del Padre

¡Venid a mi los que estáis cansados y agobiados! ¿Y que es lo que nos cansa? Lo que nos cansa no es la ocupación, sino nuestro amor propio. Vivir los retos de nuestra vida con amor propio es agotador, pero cuando buscamos la Gloria de Dios y no nuestra propia gloria, que nos echen trabajo. “El alma que anda en Amor, ni cansa ni descansa”. 

¡Aprended de mí! Ahí, en el Corazón de Cristo, es donde aprendemos a amar, no por nuestro esfuerzo, sino por lo que El nos enseña del Amor. Hay una sabiduría que es la de estar centrados en Cristo, siendo mansos y humildes. Dios Bendice la mansedumbre. Y no es bueno hablar o callar, sino hacer la Voluntad del Padre. Es saber reconocer que todo nos viene de Dios.

SAGRADO CORAZON DE JESUS EN TI CONFIO


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno