Santa Clara, alma de cristal


¿Puede decirnos algo Santa Clara que vivió en el S. XIII, a las mujeres católicas del S. XXI?

Quizás en un contexto histórico, es difícil, pero en un contexto femenino y espiritual, creo que mucho.

Mucha confianza y fortaleza le dio Dios a este sol de claridad para ser la primera mujer en escribir una regla de vida religiosa para mujeres, pero eso pasó después de que con 18 años se une a un grupo de hombres mendicantes, que no sabían muy bien de que iban por la vida.

¡Qué bien se sirvió de todas estas cosas que eran terrenas para buscar las del cielo! Así cumplió fielmente el consejo del evangelio de Mateo, 10: "ser audaces como serpientes y sencillas como palomas".

Consejo que hoy sirve a cualquier mujer, viva en el ámbito que viva, porque al igual que Clara muchas mujeres están rodeadas de angustias, soledades y dolores, pero Clara en estas mismas circunstancias se mostraba sagaz y pensante, no se apresuraba en sus decisiones, no huía desesperada ante la adversidad que encontró en su camino y no olvidemos la debilidad física que nos narra su biografía.

Clara medía cada paso, cada sendero que Dios le marcaba y así tomó ventaja en cada oportunidad que su amado y Francisco le brindaban, eso hacían de ella una mujer con las cosas muy claras tanto como para ponerse en la puerta con el cáliz que contenía el SANTISIMO expulsar a un batallón de musulmanes que sitiaron el Valle de Espoleto, y obtener la voz del Santísimo que le decía: “YO OS GUARDARÉ SIEMPRE”

Por lo tanto, díganme si esta no es la mujer del S. XXI, porque son las mismas luchas que hoy por hoy tiene la mujer, eso sí, Clara nunca anunció su presencia, y eso se llama “prudencia”, valor que se debía destacar en las mujeres de este siglo cuando luchan por cualquier causa, ¡Cuanto hay que aprender de esto!

 Clara fue la mejor pedagoga de la Santidad, por ello y con su peculiar forma de orar, pedimos su intercesión como mujeres y hombres amantes de lo que tod@s l@s Sant@s nos enseñan.

Extiende tus alas de mando sobre los horizontes de mis mundos. No habrá para mí otra voz ni otro rostro que el de mi Elegido. Entre Tú y yo no se interponga otra criatura sino la espada de la fidelidad”. (Santa Clara)

 


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno