DOMINGO SIN RAMOS


¿Y ahora qué? Todas nuestras tradiciones que en muchas ocasiones se confundían con la fe, desaparecen, “NO TENEMOS TEMPLO”.

No hay gente que grite al peregrino que entra en Jerusalén “¡Hosanna!”.

Pero todo esto no es tan increíble. Ya estaba en las Escrituras. Puesto que el Rey no iba en un trono, sino en un asno, ni Bartimeo estaba en el templo, sino en el camino, ahora cabe preguntarse ¿quién podrá creer en espíritu y en verdad?

Ya nos costaba trabajo creer en los misterios de Jesús sin entenderlos, pero que con tanta parafernalia celebrábamos. Quizás es el momento de creer. Sencillamente. Sin las capas de la cebolla, que crean las costumbres, y nos alejan de vivir un Domingo de Ramos desde el corazón y no desde los ojos.

Aprovechemos la oportunidad que esta pandemia nos está brindando. Aunque creamos sintiendo dudas. Creer es confiar. Aprendamos a esperar aunque sintamos miedo.

Tengamos la creatividad que nos da el Espíritu Santo para hacer una nueva celebración del Domingo sin Ramos. Que nos lleve a amarle. A que sobren las palabras y las costumbres. Que aunque el Templo este cerrado, abramos nuestras puertas, y que Él sea la luz que alumbre nuestro Domingo sin ramos. Porque no hay que buscarlo fuera, porque ya está en nosotr@s.

Esperemos a Jesús en las puertas de nuestra alma, y comencemos el camino hasta la Pascua.

Si queréis profundizar más, os invitamos a descargar la Lectio Divina que hemos preparado para este Domingo. 


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno