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Primer Domingo de Cuaresma

Primer Domingo de Cuaresma


El tiempo de Cuaresma tiene como fin particular en la vida de la Iglesia, siempre y en todas partes, la penitencia y la misericordia, es decir, la conversión a Dios. Es preciso, pues decidir, según las circunstancias de cada un@, en qué puede ser sustituido el mismo ayuno por obras de misericordia y la oración.

El Evangelio de este domingo nos invita a reflexionar las tres tentaciones que tuvo Jesús en el desierto, al comienzo de su vida pública. Pero inmediatamente antes, Él fue bautizado y “vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y se posaba sobre Él” (Mateo 3,16). Esto quiere decir que Jesús no es cualquier persona, sino que él tiene al Espíritu Santo. Jesús invitó a la gente después de las tentaciones, a un cambio de vida cuando proclamó: “Cambien sus caminos, porque el Reino de los Cielos está ahora cerca” (cf. Mateo 4,17).

De este modo se comprende mejor el significado que tiene la prueba de los cuarenta días, con el fin de recrear, restaurar y redimir nuestra naturaleza humana. Hay que entender que no estamos en el desierto para morir, sino para fortalecernos y tomar conciencia de nosotros mismos. Es un tiempo de gracia, de perdón y de fortalecer nuestra fe, llenándonos del amor de Dios, que es quien nos lleva a la conversión personal-

Te dejo estas tres preguntas para reflexionar:

  • ¿Cómo es tu relación con Dios?

  • ¿Cómo es tu relación con las personas?

  • ¿Cómo utilizas tus bienes materiales?

 

Déjate rehacer, y vivirás la experiencia de la Pascua”.