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Día de Todos los Santos

Día de Todos los Santos


“El Papa nos recuerda que esta llamada va dirigida a cada uno de nosotros. El Señor se dirige también a ti: «Sed santos, porque yo soy santo” (Lc. 11,45; 1Pe. 1,16).

Todos los santos nos recuerdan la santidad de la vida, del cielo, no estamos celebrando la muerte sino la vida, de aquellos que gozan ya de Dios. Nosotros somos discípulos del Santo que se ha hecho carne, que quiso ser como nosotros, es por eso que Él nos llama a la vida, por lo tanto, esta celebración nos indica lo que nos espera que es la vida eterna, que es Dios.

Esta fiesta nos invita a todos los cristianos y cristianas a reflexionar sobre la vida. Es por eso que el cristianismo es la respuesta del ser humano a la pregunta que hay más allá de la vida y de la muerte.

Los santos nos están recordando e invitando a vivir la llamada de Dios en nuestra vida: el amor, la fe, la esperanza y la caridad, cuya meta es prepararnos aquí para ir al cielo. Si es verdad que cuando visitamos a nuestros muertos en los cementerios allí solo están sus huesos, su espíritu está gozando de la gloria de Dios, y nuestro deseo es orar por ellos, nuestra esperanza está en Dios y con él resucitaremos.

Al mismo tiempo estamos celebrando el día 2 de noviembre a todos difuntos. La iglesia nos invita a acordarnos por todos los que han pasado por este mundo y que ya no están físicamente con nosotras. Es por eso que rezamos por todos ellos y ofrecemos sacrificios, oramos en la eucaristía por todos ellos, y le pedimos a Dios y a los que gozan de vida eterna que nos echen una mano, que estamos peregrinando en esta vida, que pidan a Dios por nosotros. Así es la comunión con los santos difuntos porque ya gozan de la presencia de Dios.

Demos gracias a Dios por la vida, y vivamos felices. No os pongáis tristes. Pensemos en lo que nos espera. Cristo ha vencido a la muerte y al pecado, por lo tanto, no somos carne de cementerio, de carroña, somos hijas e hijos de Dios, herederas de la vida eterna.

Como hijas de Nuestro Padre Cristóbal aspiremos a vivir las bienaventuranzas como alternativa a este mundo que es la “PROVIDENCIA Y EL AMOR”.