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Yo envío mi mensajero delante de ti

Yo envío mi mensajero delante de ti


“Yo envío mi mensajero delante de ti, el cual preparará tu camino ante ti”. En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él”.

La pregunta de Herodes a Juan el Bautista “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Mt. 11, 2-11

Jesús no se apropia de la condición de Mesías por sí mismo, sino que detalla sus obras: “Los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen”. Ningún otro Profeta había hecho algo igual, ningún otro ser humano de otro tiempo y lugar hacía semejantes signos, acciones que van más allá del poder humano, y que solo los puede realizar el poder de Dios. Ningún ser humano puede hacer tales cosas de la forma que las hace Jesús. ¿Cómo se puede ser insensibles a tal poder, o mirarlo con indiferencia? Qué injusto es cuando se admira a personajes como cantantes, a grandes empresarios, investigadores… Etc. Ya sean antiguos o modernos, pero se mira con indiferencia la grandeza de Jesús. En Él se ha manifestado el poder y la delicadeza de Dios, el perdón y la misericordia. Nadie como Jesús nos ha reflejado el rostro de Dios. Él es imagen visible de Dios invisible.

Señor Jesús Dios de justos e injustas gracias por amarnos, y por darnos el poder de ser profetas con nuestro bautismo, gracias por venir a compartir tu grandeza con nosotros, siendo providencia y amor en medio de un mundo incrédulo y adormecido.

La familia Hospitalaria de Jesús Nazareno Franciscana junto con nuestro Beato Padre Cristóbal nos alegramos de que seas la madre Dios y madre nuestra, que esperamos con gozo abrazar al “Emanuel Dios-con nosotros en el hermano más frágil y necesitado.