Carta del Niño Jesús a los Reyes Magos
Queridos amigos de la estrella,
Os escribo en la noche, mientras mis padres me preparan para huir. Nos marchamos a Egipto porque mi vida pequeña ya incomoda al miedo de los poderosos. No os escribo para que vengáis otra vez, ni para que me traigáis ningún regalo, sino para que recéis.
Rezad por las miserias del corazón humano, por esa dureza que se acostumbra al dolor ajeno, por la facilidad con la que el hombre olvida que su hermano vale más que cualquier trono.
Rezad por la tierra herida. Por los campos agotados, por los ríos cansados, por los bosques talados sin lágrimas. Decid a los hombres y a las mujeres que la creación no es botín, sino casa; no es propiedad, sino don confiado.
Rezad por la sed de conflicto de los poderosos, por su necesidad de imponerse y vencer. Ellos no irán a la guerra. Irán los pobres, los padres, los maridos, los hijos. Irán los que no deciden, pero pagan. Irán los que aman y no regresan.
Rezad por las madres que despiden sin saber, por los niños que aprenderán el miedo antes que las palabras, por los pueblos obligados a huir de guerras que no eligieron.
Cuando la estrella se apague, buscadme en los caminos del exilio, en la tierra herida, en los cuerpos cansados por la violencia. Allí estaré, pequeño y silencioso, esperando que el mundo aprenda a cuidar en lugar de destruir.
Con mis manos frágiles os bendigo,
El Niño Jesús






