Mi primera JMJ como religiosa ha sido un regalo de Dios
Después de haber participado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Lisboa capital de Portugal, me siento muy contenta para compartir mi experiencia.
Soy Hermana Fabienne Blaise, miembro de la Congregación de las Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, Franciscanas. Me ha tocado la vivencia con un grupo de 200 personas de la Parroquia Santa María Soledad Torres Acosta y San Pedro Poveda acompañada por el Párroco Padre Jesús Trullenque.
¿QUÉ ES LA JMJ?
Sabemos que la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) es un encuentro de jóvenes de todo el mundo con el Papa. Es, además, una peregrinación, una fiesta de la juventud, una expresión de la Iglesia universal y un fuerte momento de evangelización del mundo juvenil.
«María se levantó y partió sin demora» (Lc 1, 39)
La cita bíblica elegida por el Papa Francisco como lema de la JMJ en Lisboa.
El lunes 31 de julio nuestro punto de encuentro ha sido en Estadio Cívico Metropolitano a las 4: 15 horas de la mañana, juntos con los demás peregrinos salimos en autobús hacia Lisboa. Antes de partir nos ponemos en manos de Dios, empezamos el viaje cantando y algunos durmiendo. Por lo tanto, Hemos hecho varias paradas para desayunar, merendar y por fin a última hora del día llegamos a CASCAIS lugar donde vamos a estar alojados durante estos días. como somos peregrinos el equipo de voluntarios portugueses nos han acogido en una gran escuela donde pusieron a nuestra disposición las diferentes áreas como tales: dormitorio, duchas etc. en definitiva hemos estado un total de 1500 peregrinos.
Ya es la hora o el momento de levantarnos del sofá y salir a prisa como María para buscar a Jesús. Como nos dice el himno de la JMJ: hay prisa en el aire, pero yo como joven puedo decir que no es cualquier prisa, es ir al encuentro de Jesús que nos llama y nos invita a seguirle día tras día y también ir al encuentro de nuestros hermanos.
Este mismo día, el Obispo Don José Cobo, nos dio una catequesis. Una de las cosas que Él dijo y me llamo mucho la atención es lo siguiente:
Ir pensando en cómo ser misioneros, la fe no es para mí, hay que vivir la Fe y la Fe crece cuando se da.
Todo lo que estamos viviendo nos hace fuertes y es Dios quien nos impulsa a seguir adelante.
Contra el miedo saber que dependemos de Dios, no nos podemos ir de Lisboa sin decir a Dios, hágase tu voluntad en mi vida.
Hemos podido compartir en grupo algunas preguntas sobre la esperanza que los jóvenes pueden aportar a la Iglesia, los retos que vemos que hay que afrontar como
Iglesia y que podemos aportar a los jóvenes a la Iglesia.
Para mí la catequesis ha sido importante, el obispo nos llenó de alegría con sus palabras y nos invita a seguir adelante en nuestro camino.
Otro momento precioso que he vivido fue la vigilia del día 5 de agosto con el Papa, en la que miles de jóvenes, todos juntos oramos ante el Santísimo con meditaciones y canciones. En este momento no importaba el polvo, el cansancio, el hambre ni el calor porque Jesús estaba presente en este lugar y en la vida de todos los que hemos estado ahí.
Después de caminar 10 kilómetros, llego la hora para ir a buscar la comida y la cena, parada en una fila y a la hora de recibir el menú peregrino te dicen ya se ha agotado. A pesar del cansancio estaba feliz con el alma llena y el corazón contento. Con muchas ganas de seguir compartiendo lo que he vivido durante esta semana con los demás sin miedo como nos decía el Papa Francisco en la misa del envío.
Para mí ha sido una buena oportunidad para conocer a otras personas de distintas partes del mundo intercambiando regalos, abrazos y firmas, pero al mismo tiempo tenemos la misma fe en Jesucristo crucificado y resucitado. Me emociono muchísimo al ver el Papa tan de cerca y tantos jóvenes con sus banderas presentes en este gran acontecimiento, buscando a Jesús. Eso me hace sentir que la Iglesia está activa y viva.
Los días de la JMJ han sido muy enriquecedores, pero me pregunto, ¿qué pasa con los jóvenes después de la JMJ?
No puedo terminar sin agradecer a Dios y a la Santísima Virgen María que nos ha dado mucha fuerza para realizar esta peregrinación de la JMJ. Gracias a todas las hermanas de la Congregación que nos ha sostenido con sus oraciones. Gracias a todos los jóvenes de la parroquia Santa María Soledad Torres Acosta y San Pedro Poveda por su sencillez y por compartir también sus alegrías conmigo. Gracias de corazón a todas y todos.






