Tiempo de gracia
El día 16 de septiembre empecé un curso de Misionología en el centro de los Hermanos de la Salle. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, en todos sus aspectos de aprendizaje, de compartir con compañeros de diferentes carismas y cultura.
En estos tres meses he podido profundizar un poco más sobre la misión, en sus retos y desafíos. La clase estaba representada por cuatro continentes y se hablaba en diferentes idiomas. Y ¿por qué menciono esto? En sí es algo que me ha marcado mucho. A pesar de que no hablamos el mismo idioma, buscamos medios para poder interactuar. Nos ayudábamos unos con otros, y nos preocupamos por si el de al lado estaba bien. Y así fuimos caminando juntos, creando un ambiente fraterno, familiar, desde los maestros, grupo directivo y alumnos.
El día 8 de diciembre culminó el curso con la peregrinación a Javier (Navarra). Ha sido una gozada. El sábado 7 de diciembre, víspera de la fiesta de la Inmaculada Concepción, tuvimos una pequeña vigilia con las Hermanas de la caridad de Santa Ana, que fue muy fraterna. Luego una pequeña velada, que he disfrutado mucho. Al día siguiente nos encaminamos a conocer un poco la historia de San Francisco Javier a través del recorrido por el castillo donde vivió hasta sus 19 años. Al final culminamos con el envió por el obispo de Bilbao, que nos ha impuesto la cruz misionera. Ha sido muy significativo ya que ese día también se celebraba la fiesta de la Inmaculada, la madre de Jesús y madre nuestra.
Agradezco en primer lugar a Jesús Nazareno, a la Congregación, por preocuparse en mi formación y darme herramientas para prepárame para la misión y profundizar más mi vocación, al grupo directivo y a mis compañeros de clase por su confianza, por su cariño, por ser tan especiales y hacer que estos tres meses disfrutara de su compañía, de sus anécdotas, de sus ánimos, de sus empujoncitos que me ayudaron a romper algunas inseguridades, y a los maestros, por compartir su experiencia en la misión y de esa experiencia que han vivido con DIOS, y por transmitir vida.
La misión es alegría, amar, renovar y darse.
Hna. Élida Navarijo






