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Caminando hacia el Capitulo con Cristo Resucitado

Caminando hacia el Capitulo con Cristo Resucitado


El Domingo de Resurrección es el culmen del Triduo Pascual y el inicio de un tiempo de gozo y renovación. Para nuestra Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno Franciscanas, este día no solo significa la victoria de Cristo sobre la muerte, sino también una invitación a la restauración y a la esperanza en el camino hacia el próximo Capítulo General. Así como la Resurrección trae luz y vida nueva, este tiempo es una oportunidad para disponerse con confianza a la misión y al discernimiento que vendrá.

Jesús, al vencer la muerte, nos muestra que toda dificultad, sufrimiento o incertidumbre pueden ser transformados en una nueva realidad llena de esperanza. De la misma manera, en la preparación de nuestro XX Capítulo General, la Congregación está llamada a abrirse a la acción del Espíritu, acogiendo con confianza el proceso de reflexión y las posibles orientaciones que marcarán el futuro.

El Domingo de Resurrección es una jornada de júbilo en la que la comunidad se reúne en oración y acción de gracias. La liturgia pascual invita a renovar el compromiso con la vocación y por supuesto con la misión. La Familia Nazarena puede vivir este día como un espacio para agradecer por la historia recorrida desde la fundación y por la oportunidad de discernir juntas los caminos que Dios sigue abriendo para nosotras.

Así como los discípulos fueron enviados con un nuevo ardor tras la Resurrección, la Congregación también está llamada a disponerse con entusiasmo y confianza al proceso capitular. La Pascua nos recuerda que Cristo Resucitado es quien guía cada paso, iluminando el discernimiento y fortaleciendo el espíritu para afrontar los retos con esperanza.

La Pascua es un tiempo para fortalecer la fraternidad y reavivar el espíritu de servicio. En este día, la comunidad puede dedicar momentos a la reflexión sobre cómo abrirse a la acción del Espíritu en el proceso capitular, cómo vivir con mayor fidelidad el carisma y cómo proyectarse hacia el futuro con un espíritu renovado.

De este modo, la Resurrección se convierte en la fuente de restauración que impulsa a la Congregación a vivir con fidelidad el llamado de Dios y a afrontar el proceso capitular con la certeza de que todo cambio, cuando es vivido en fe, conduce a una renovación profunda en el amor de Cristo.