Con cariño y profunda tristeza, Papa Francisco
Con profunda tristeza, la Iglesia Católica y el mundo entero lloran el fallecimiento del Papa Francisco, quien partió a la Casa del Padre en el día de hoy. Su pontificado, marcado por la misericordia, la sencillez y el compromiso con las personas más vulnerables, deja un legado imborrable en la historia de la Iglesia y en el corazón de millones de personas.
Desde el inicio de su pontificado, Francisco sorprendió al mundo con su estilo cercano y humilde, rompiendo con protocolos tradicionales y priorizando el contacto directo con la gente. Para nuestra Congregación queda el recuerdo de que el primer beato que nombró fue al Padre Cristóbal de Santa Catalina.
Su mensaje central fue el de una Iglesia abierta y misericordiosa, capaz de acoger a todas las personas, especialmente a marginados y excluidas. Su llamado a la conversión pastoral y a una Iglesia "hospital de campaña" resonó profundamente en muchas, generando esperanza y renovación.
Francisco alzó su voz con valentía en defensa de la justicia social, la paz y el cuidado del medio ambiente. Su encíclica Laudato Si' se convirtió en un referente mundial sobre la crisis climática y la responsabilidad de la humanidad ante la creación.
Su compromiso con el diálogo interreligioso y su búsqueda de puentes de entendimiento entre las diferentes religiones contribuyeron a construir un mundo más fraterno y pacífico.
Más allá de sus palabras, Francisco fue un ejemplo de coherencia y autenticidad. Su vida sencilla, su cercanía con los pobres y su profunda fe inspiraron a millones de personas a vivir el Evangelio con alegría y esperanza.
La Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno y toda la Familia Nazarena agradecen a Dios por el don de su vida y su ministerio. Su legado perdurará en el tiempo, recordándonos la importancia de la misericordia, la justicia y el amor fraterno. Que descanse en paz en los brazos amorosos del Padre.






