Jueves Santo: Quitarse el muerto de encima


Para los apóstoles lo verdaderamente importante en un día como hoy JUEVES SANTO y en la última cena, no era la muerte del Maestro, si no que ellos no fueran los responsables, de ahí su insistente pregunta ¿SERE YO, MAESTRO?

Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver, y así somos los hombres y mujeres de nuestra sociedad, nos encanta “quitarnos el muerto de encima” y nos repetimos para nuestro interior y lo rebosamos por la boca, ¿PERO QUE PUEDO HACER YO? sentenciamos al más débil, a nuestro Cristo más cercano a la más absoluta soledad, y como consecuencia a una muerte lenta.

Que no se nos olvide las acertadas palabras del Arzobispo Emérito de Tánger: Santiago Agrelo “NUESTRA MISION NO SE PUEDE CUMPLIR LEJOS DEL INFIERNO DE LOS POBRES”

No hay mucha diferencia entre nuestra “comodidad religiosa” actual y las estructuras más poderosas y sagradas del judaísmo, ¿cuantas veces actuamos como el sacerdote y el levita con el hombre medio muerto en el camino?

Pero la verdadera pregunta que nos mata el alma a los cristianos nos la hizo San Pablo en la carta a los Romanos, “¿Quién nos separara del amor de Cristo?

Lo mejor es que esta respuesta es tangible, pues está clara en el mundo de los pobres y a si lo dice el Papa Francisco: “LOS CRISTIANOS SOMOS ARTESANOS DE MISERICORDIA, CON NUESTROS OJOS Y CON NUESTRAS CARICIAS”.

Pues ahí está el centro del amor de Dios. QUITARSE EL MUERTO DE ENCIMA, fue lo que separó a los apóstoles en la última cena de su maestro. Interesarnos solo por nosotros mismos más que por los que sufren no solo es quitarse al muerto, es enterarlo en la más absoluta soledad.

“EMPIEZA ESTA SEMANA SANTA VIENDO QUE ES LO QUE TE INTERESA DE LA VIDA DE JESÚS Y APRENDERAS LA ESENCIA DE LA VIDA”

 


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno