San José Obrero, la dignidad en el trabajo


Me gustó mucho esta frase del Papa Francisco en su Carta Encíclica "Patris Corde" (Con corazón de Padre - Sobre San José): "Nadie nace padre, sino que se hace. Y no se hace sólo por traer un hijo al mundo, sino por hacerse cargo de él responsablemente. Todas las veces que alguien asume la responsabilidad de la vida de otro, en cierto sentido ejercita la paternidad respecto a él”. Este un mes dedicado a la Virgen María, con un día dedicado a San José obrero, dos personajes importantes en la vida de Jesús, de la Iglesia y en nuestra vida.

En el evangelio de San Mateo (13, 55), se nos hacen ver los momentos en que Jesús regresa a Nazaret, y habla en la sinagoga, y por su sabiduría todos los de su pueblo, se preguntan: “¿No este el hijo de José, el carpintero?”. Es allí donde Jesús entra en nuestra historia, viviendo entre nosotr@s, al estilo de la Virgen María y San José, el padre que protege y enseña a trabajar en el taller de Nazaret.

Tod@ hij@ es figura de su padre y Jesús aprendió de José, el oficio de carpintero y comparte con él, la oración, el trabajo, la alegría, la fatiga. Desde que éramos niñ@s, nuestros padres nos enseñaron iniciar y terminar el día con una oración, para educarnos a sentir que la amistad y el amor de Dios nos acompaña en todo momento. Nos recuerda el papa Francisco, en la Audiencia General, 1-V-2013. que “el trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona. El trabajo, por usar una imagen, nos “unge” de dignidad, nos colma de dignidad; nos hace semejantes a Dios, que trabajó y trabaja, actúa siempre” (Gn. 1, 11). Para esta pequeña familia su centro de atención es Jesús. Ell@s acompañan y custodian, con entrega y amor, el crecimiento del Hijo de Dios hecho hombre por nosotr@s; de la misma manera nosotr@s estamos invitados a educar, cuidar y proteger a nuestr@s hij@s al estilo de la familia de Nazaret. El ver a San José en el trabajo nos puede ayudar a darle el verdadero sentido que tienen nuestras tareas cotidianas.

Pedimos a san José y a la Virgen María por todas las familias. en especial por quienes están en paro, quienes buscan un trabajo digno, por quienes tienen un trabajo y no lo valoran, por quienes tienen un trabajo y no son bien remunerados, por quienes son explotad@s y por los obrer@s de todo el mundo.

Aprendamos del carpintero a ser fieles a nuestro compromiso cotidiano, a vivir la fe en las acciones de cada día y a dejar más espacio al Señor en nuestra vida.


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno