Rafael, energía sanadora de Dios


RAFAEL es en hebreo: “EL QUE SANA” o “MEDICINA DE DIOS”, de ahí que sea el responsable en nuestra religión de la fuerza sanadora de Dios, aunque queda un poco desconocido como patrón de los peregrinos, pero por los tiempos en que vivimos hay que hacer mención que también lo es de l@s trabajador@s sanitarios.

Cuanta energía y devoción le pusieron los habitantes de Córdoba (España) en la Edad Media en plena epidemia de peste y sobre todo el Padre Roelas al que se le apareció 4 veces y en la 5 se presentó como “Rafael a quien Dios había puesto como guarda de la ciudad”, ósea “custodio” que no “patrón”.

Al poco tiempo de esta última aparición no hubo más muertes en la ciudad a causa de la peste, y desde entonces es el custodio eterno de esta ciudad, de ahí que el 24 de octubre se consagra la figura del San Rafael en la española ciudad de Córdoba, aunque la Iglesia lo celebra el 29 de septiembre, con el resto de los Arcángeles solo a la ciudad de Córdoba se permite celebrarlo el 24 de octubre.

Junto con el resto de los Arcángeles están destinados al cuidado de la Madre Tierra, pero en particular San Rafael es experto en atraer la energía sanadora de Dios. Esta energía nos ayuda al equilibrio entre las emociones y la salud del cuerpo.

El Arcángel San Rafael nos une a Dios creador, somos su debilidad, pero también somos su esencia, eso quiere decir que todo lo que es Dios está dentro de nosotr@s. Somos hech@s a su imagen y semejanza. Es San Rafael quien nos invita a buscar a Dios dentro de nosotras mismas y no fuera. Por eso también es el patrón de los ciegos. Sería importante que nos tomáramos un tiempo para reconocer y contemplar la acción que ejercen los Arcángeles y, sobre todo, San Rafael que nos conecta con el amor de Dios, con su fuerza sanadora y la paz que emana de su esencia.

Arcángel San Rafael ábreme los ojos para ver como todo es Dios y como Dios está dentro de mí”.


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno