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Primer Domingo de Adviento: "En la sencillez, encontramos la esperanza"

Primer Domingo de Adviento: "En la sencillez, encontramos la esperanza"


Con la llegada del Adviento, desde la Congregación queremos invitaros a reflexionar sobre el verdadero significado de esta época sagrada. Nuestro lema de este año para el I Domingo de Adviento, "En la sencillez, encontramos la esperanza," nos llama a reencontrarnos con lo esencial y a hallar la luz de la esperanza en las cosas más simples de la vida.

El Primer Domingo de Adviento marca el inicio de un tiempo de preparación y espera. Es un momento para detenernos en medio del bullicio cotidiano y contemplar el misterio del nacimiento de Jesús. En una sociedad que, con los últimos acontecimientos de la historia, nos lleva hacer una lectura desde una nueva visión de la realidad y de la juventud, que nos ha demostrado que somos la iglesia y las cristianas quienes nos tenemos que unir a una solidaridad práctica y efectiva cuando de caridad y obras se trata. Ya hay que abandonar el discurso de que tenemos que estar en la sociedad para poner la ayuda a las personas pobres, porque ya vemos en la juventud esos valores. Valencia nos lo ha demostrado. Ha sido la humildad y la sencillez, pero sobre todo la perseverancia en la simplicidad, lo que Dios ha inspirado a nuestra juventud. Dios nos regaló la mayor esperanza de todas: GENERACIONES FUERTES A LAS QUE NOS TENDREMOS QUE SUMAR PARA DAR NUESTRO TESTIMONIO.

Este Adviento, hermanas, laicas y voluntariado nazareno tenemos que perseverar en esa simplicidad, que, aunque ya vivimos desprendidas de lo superfluo, busquemos centrarnos en lo verdaderamente importante. No es en los adornos brillantes ni en los regalos donde encontraremos el sentido del nacimiento de Jesús, sino en la bondad de un acto desinteresado, en la calidez de una sonrisa y en el abrazo sincero de una persona querida. Es en la sencillez de estos gestos donde se manifiesta la esperanza cristiana.

La esperanza del Adviento no es una espera pasiva, sino una invitación a la acción. Nos impulsa a ser portadoras de luz en medio de la oscuridad, a llevar consuelo y alegría a quienes sufren, y a construir un mundo más justo y solidario. Al encender la primera vela de la corona de Adviento, seamos conscientes de que cada pequeño acto de amor y sencillez puede iluminar la vida de quienes nos rodean.

El Padre Cristóbal nos enseñó que en la humildad y el servicio a los demás encontramos la verdadera grandeza. Siguiendo su ejemplo, que este Primer Domingo de Adviento sea el comienzo de un camino de fe y esperanza, en el que, guiadas por la humildad y la sencillez, podamos acercarnos más al verdadero espíritu de la Navidad.