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Eucaristía del Espíritu Santo: Solemne Apertura del XX Capítulo General de la Congregación

Eucaristía del Espíritu Santo: Solemne Apertura del XX Capítulo General de la Congregación


Con profunda emoción y un espíritu de fe renovado, nuestra Congregación vivió ayer un momento histórico: la celebración de la Eucaristía del Espíritu Santo, que marcó la apertura oficial de nuestro XX Capítulo General. La solemne liturgia, que tuvo lugar en la Capilla de la Casa Madre, fue presidida por el Excelentísimo y Reverendísimo Obispo de Córdoba, Monseñor D. Jesús Fernández.

En la monición de entrada, la Hna. María del Carmen Pérez, Superiora de la Comunidad de la Casa Madre, expresó su gratitud por la larga y fructífera historia de amor iniciada por el Beato Pedro Cristóbal de Santa Catalina en el siglo XVII. Destacó cómo el carisma de servicio a las personas más necesitadas, indefensas y excluidas permanece vivo, adaptándose por las hermanas a las necesidades actuales, siendo su labor un testimonio ejemplar e inestimable.

La presencia de nuestro Obispo no solo realzó la trascendencia del acto, sino que también subrayó la comunión de nuestra Congregación con la Iglesia diocesana. En su homilía, D. Jesús Fernández enfatizó que este XX Capítulo General es un tiempo de gracia para reflexionar sobre el pasado, evaluar las acciones y proyectar el futuro, respondiendo a la inspiración del Espíritu Santo y al llamado de la Iglesia, especialmente del Papa Francisco, a salir al encuentro de los que sufren. El Obispo subrayó la importancia del Espíritu Santo como don de luz que ilumina y ayuda a discernir los caminos a seguir, y como fuente de coraje y unidad para embarcarse en nuevas sendas, fomentando la unidad entre las hermanas. Finalmente, invitó a beber de la fuente de Cristo, el agua viva, donde se encuentra la verdadera satisfacción, la misericordia, el perdón, el amor y la paz.

Esta Eucaristía, dedicada de manera especial al Espíritu Paráclito, no fue solo un acto protocolario, sino el fundamento espiritual sobre el que se edificará todo el trabajo del Capítulo General. Es un tiempo de gracia, donde cada hermana está llamada a discernir, reflexionar y construir juntas el futuro de nuestra Congregación, siempre fieles al carisma de nuestro Padre Cristóbal y a las necesidades del mundo actual.

Con esta emotiva celebración, damos oficialmente la bienvenida a todas las hermanas capitulares y encomendamos a la acción del Espíritu Santo los frutos de este XX Capítulo General, confiando en que sus deliberaciones y decisiones redundarán en un mayor bien para la Congregación y para todos aquellos a quienes servimos.