¡BENDITO EL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR!
Con la celebración de Domingo de Ramos inauguramos la semana más importante del año cristiano: Semana Mayor, la SEMANA SANTA, que culminará con la celebración de la Pascua.
Dispongamos nuestros corazones para participar con devoción y alegría y revivir en nuestra propia vida la Pasión y Resurrección del Señor.
El Domingo de Ramos es el momento para proclamar a Jesús como el pilar fundamental de nuestras vidas, tal como lo hizo el pueblo de Jerusalén cuando lo recibió y aclamó como profeta, Hijo de Dios y rey. Este domingo Conmemoramos la entrada gloriosa de Jesús en la ciudad de Jerusalén donde es recibido con gozo y alegría, con palmas y flores.
También hoy el Señor viene y se acerca a nosotr@s para darnos su amor, para ofrecernos su misericordia, para llenar nuestra alma y nuestro mundo de su paz, para darnos su perdón, para consolarnos en nuestras tristezas y sufrimientos.
Nosotras somos invitad@s en este domingo de Ramos a recibir a Jesús que viene a nosotr@s porque nos ama, porque quiere salvarnos, porque quiere reconciliarnos, porque nos trae la vida divina (cf. Jn.10,10), porque desea que vivamos como hijas e hijos de Dios, como buenas hermanas, como fieles servidores de quienes más lo necesitan...
La procesión de Ramos expresa de manera sensible lo que ha sido nuestro caminar a lo largo de la Cuaresma. Es la culminación de la subida con Cristo a Jerusalén vivir la Pascua con Él, que, reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz.
Estas palmas y estos ramos que llevamos serán para nosotr@s la señal del combate victorioso de Cristo, nuestro Señor, que nos anima a mirarlo y aprender el amor humilde que salva y da vida en abundancia.
Feliz Camino y oración de Semana Santa, unid@s a Jesús.






