LA MIRRA DE BALTASAR


La mirra era un bálsamo perfumado que se utilizaba para preparar el cuerpo para la sepultura.

Con este regalo el Rey Baltasar reconoció la humanidad de Jesús. ¿Serían algo más que reyes?

O sea que ya en la Epifanía se vislumbró como sería la salvación del mundo. Baltasar con su regalo ya profetizaba los momentos más amargos de la vida de Jesús, como amarga era la mirra.

Para obtener la mirra pura, curiosamente, se realizan incisiones en la corteza de la planta y de estas heridas fluye en forma de lagrima una sustancia rojiza, traslucida y brillante.

“CÓMO NO IMAGINARSE LAS HERIDAS DE JESÚS EN LA CRUZ Y PORQUE NO TAMBIÉN SUS LÁGRIMAS”.

Según los evangelios a Jesús le ofrecieron de beber en dos ocasiones. En una de ellas le intentaron dar vino mezclado con mirra, según nos cuenta el evangelio de Marcos, poco antes de crucificarlo.

Es sabido que en Jerusalén solía haber un grupo de mujeres piadosas que, como obra de caridad, daban de beber a los condenados a muerte. Solían darles vino fuerte mezclado con incienso o mirra, para mitigar su dolor.

Curiosamente vuelven a ser las mujeres que, por naturaleza, pero, sobre todo, por amor, intentan mitigar los sufrimientos de Cristo poco antes de ser crucificado. De todos es sabido que Jesús rechazó la bebida, “Jesús no quería bálsamo, él nos quería amar hasta el extremo”.

Al igual que Baltasar, aun sabiendo el significado de su regalo y las mujeres el sufrimiento que a Jesús le esperaba, podemos comenzar este miércoles santo que es el final de la cuaresma y el comienzo de la Pascua, siendo conscientes de que muchas veces aceptamos el regalo de Baltasar utilizando bálsamo para nuestros sacrificios.

Porque no nos gusta el sacrificio y menos si es por otros.

Porque preferimos el oro de Melchor a la mirra de Baltasar.

Porque seguimos siendo cobardes como Judas con cualquier excusa para ignorar al más necesitado.

Porque nos sentimos cómodos siendo miembros destacados del Sanedrín para condenar al más débil.

Porque siempre estamos dispuestos a estar de cena con Jesús pero no estamos dispuestos a estar al pie de la cruz….. Por eso el miércoles Santo es día de silencio, aprovechemos y reflexionemos.

ORACION:

REGÁLAME, BALTASAR, LA MIRRA, QUE QUIERO IR AL CAVARIO Y AGARRARME A SU SUDARIO.

SER LADRÓN ARREPENTIDO Y SABERME PERDONADO, PARA NO VOLVER A ESTAR ABANDONADO.


Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno