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Rafael y sus compañeros arcángeles

Rafael y sus compañeros arcángeles


El martirologio conmemora a los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael juntos. La Sagrada Escritura revela las misiones particulares: día y noche sirven a Dios y, contemplando su rostro, lo glorifican incesantemente. La Biblia los recuerda con misiones específicas: Miguel el adversario de Satanás, Gabriel el anunciador y Rafael el salvador.


El título de "arcángel" deriva de la conciencia de una corte celestial en la que los ángeles están presentes según diferentes grados y dignidades. Los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael ocupan las más altas esferas de las jerarquías angélicas. Éstos tienen la tarea de preservar la trascendencia y el misterio de Dios, al mismo tiempo que hacen presente y sensible su cercanía salvadora.

Miguel (¿Quién como Dios?): Es el arcángel que se levanta contra Satanás y sus satélites (Gd 9; Ap 12, 7; cf. Zc 13, 1-2), defensor de los amigos de Dios (Dn 10, 13,21), protector de su pueblo (Dn 12, 1).
Gabriel (Fuerza de Dios): es uno de los espíritus que están ante Dios (Lc 1, 19), revela a Daniel los secretos del plan de Dios (Dn 8, 16; 9, 21-22), anuncia el nacimiento de Juan Bautista (Lc 1, 11-20) ya María la de Jesús (Lc 1, 26-38).
Rafael (Dios ha sanado): también entre los siete ángeles que están ante el trono de Dios (Tb 12, 15; cf. Ap 8, 2), acompaña y custodia a Tobías en las vicisitudes de su camino y cura a su padre ciego.

El más cercano a nuestros corazones, por su relación con la ciudad de Córdoba, es pues San Rafael. Permitidnos que, en esta ocasión, le dediquemos esta oración. 

 

Ángel de la Ciencia, Arcángel de la Salud, de la Curación y la Providencia

tú que eres la medicina de Dios, física y espiritual, sana nuestro corazón

te imploro con humildad que cures las heridas de nuestra alma.

venda nuestros dolores del pasado

cubre con amor y esperanza nuestro futuro

limpia las heridas que se abren en el pecado de nuestro presente.

Que la confianza en Dios sea medicina para una vida en Cristo

Sana nuestro cuerpo, cura la ceguera que me tiene alejado del que sufre

acompáñame en este peregrinar por la vida,

se nuestro compañero de viaje en los momentos de prueba.

Tú que eres la medicina de Dios, te ruego humildemente que cuides y atiendas nuestra alma

Y remedies los males que afligen  nuestro cuerpo.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amen