Nuestra Consagración al servicio del camino sinodal
Desde Lima, corazón histórico de la fe en el Perú, se ha alzado una voz de esperanza con la II Asamblea Sinodal Arquidiocesana, bajo el lema “Siguiendo a Jesús como san Toribio de Mogrovejo, somos misioneros de la esperanza”.
Durante tres días, este importante encuentro eclesial congregó a más de 1,000 representantes de 130 parroquias de Lima, entre laic@s, consagrad@s y pastores, llamados a escuchar, discernir y caminar junt@s, en fidelidad al Evangelio y al impulso sinodal de la Iglesia universal.
Nuestra Congregación estuvo presente a través de la Hna. Martha Flores y la Hna. María Magdalena Huarancca de la comunidad de Manchay, quienes participaron llevando la experiencia de la vida consagrada y del carisma hospitalario vivido en cercanía al pueblo, especialmente a quienes son más frágiles y vulnerables.
Inspirad@s en la figura de san Toribio de Mogrovejo, en el Año Jubilar por los 300 años de su canonización, la Asamblea ha sido una llamada a renovar el ardor misionero, a fortalecer la comunión eclesial y a asumir con responsabilidad compartida la misión en los diversos contextos de nuestra ciudad.
Como Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, acogemos este proceso sinodal como una invitación a seguir a Jesús con espíritu misionero, abiertas a la acción del Espíritu Santo y comprometidas en la construcción de una Iglesia cercana, misericordiosa y samaritana. Damos gracias por este espacio de encuentro que nos anima a levantarnos como Iglesia y a seguir siendo, hoy y siempre, misioneras de la esperanza.






