Vida Consagrada, en Fidelidad y Rebeldía


Tendemos a explicar nuestra vida consagrada a partir de su nacimiento, pero no se trata de saber cómo nacimos, ni que caminos tomamos, se trata de saber hacia dónde vamos y a dónde nos lleva este camino, pero, sobre todo, se trata de no perder de vista nuestra meta.

Tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones, no como impedimentos sino como parte de un camino de transformación, que posibilitará una vida consagrada nueva, renovada y resucitadora.

Estamos seguras que Dios quiere construir un mundo con los consagrados, que somos parte incuestionable del plan de Dios, por eso es importante nuestra fidelidad a los sueños de Dios. En los tiempos que vivimos para materializar esa fidelidad se requieren respuestas creativas y audaces, y estar alerta, vigilantes y despiertas, sintiendo siempre que no somos protagonistas, sino co-creadores en la misión.

El solo conocimiento de Jesús y una rutina bien practicada a través de los años no transforma. Es necesario la experiencia de dejarse hacer por Dios, de tener sentimientos que estén al servicio del alma y de la razón. Cuando el ojo no está bloqueado por lo que hacen otros, el resultado es la luz, cuando la mente no está bloqueada por los miedos, el resultado es la sabiduría y la creatividad, y cuando el Espíritu no está bloqueado por la rutina, el resultado es el amor.

Para ser como Jesús has de ser tu misma, sin copiar a nadie, ni a los Santos, que ellos ya tienen su lugar en el cielo. Tienes que buscar TU sitio, el que tú ocuparas. Y solo la autenticidad en nuestro vivir nos permitirá encontrar nuestro lugar, nuestra verdad. Pues todo lo auténtico es verdad, como verdad es Jesús en nuestras vidas.

Dios es fiel a sus promesas, pero los consagrados tenemos que ser grandes soñadores, tener una audaz esperanza, teniendo respuestas creativas.

La audacia es una respuesta fiel y rebelde, junto con nuestro voto de fidelidad, es el voto de la audacia el que construiría una vida consagrada desde la visión creadora y soñadora de Dios.

HNA. M° DEL MAR MEDINA

Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno