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El Perdón de Asís: La Indulgencia de la Porciúncula

El Perdón de Asís: La Indulgencia de la Porciúncula


Hoy estamos de fiesta toda la familia franciscana y por qué no decir toda la Iglesia, pues es un “Día del Perdón” gracias a San Francisco de Asís.

Se cuenta que el poverello se encontraba en la pequeña capilla, que reparó con sus propias manos, y tomó como vivienda, por su devoción a la Virgen y Ángeles, puesto que la capilla estaba dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles, conocida como la Porciúncula, que significa “pequeña porción” y fue lo único que aceptó como propiedad, pues para él fue un lugar Santo. Estando en oración imploraba a Dios todopoderoso que tuviese misericordia de los pobres pecadores, recordando las palabras del Señor:” a menos que hagan penitencia, todos perecerán”. De pronto vio un a luz brillante arriba del pequeño altar y en unos rayos observó al Señor Jesús y a su Santísima Madre con muchos ángeles. Y Jesús le dijo: “Francisco pide lo que quieras para la salvación de los hombres”. Sobrecogido al escuchar estas palabras inesperadas y consumido por un amor angelical por su misericordioso Salvador y por su Santísima Madre, Francisco exclamó: “Aunque yo soy un miserable pecador, yo te ruego que le des esta gracia a la humanidad: dale a cada uno de los que vengan a esta capilla con verdadera contrición y confiesen sus pecados, el perdón completo e indulgencias de todos sus pecados”. Ante esta petición intercedió nuestra Madre y Nuestro Señor Jesucristo le dijo: “Te concedo lo que pides, pero debes de ir a mi Vicario, el Papa, y pídele que apruebe esta Indulgencia”. Francisco quedó llorando de alegría, con profundo amor y agradecimiento. Fue donde el Papa Honorio III y a pesar de ser difícil la aprobación de la indulgencia, lo concedió y es la única sin tener que dar una ofrenda, pues Francisco pensaba en los pobres.

La indulgencia de la Porciúncula al principio sólo se pudo ganar en la capilla de la Porciúncula entre la tarde del 1 de agosto y la medianoche del 2 de agosto.

El 5 de agosto de 1481, el Papa Sixto IV la extendió a todas las iglesias de la primera y segunda orden franciscana. El 4 de julio de 1622, este privilegio se extendió por Gregorio XV a todos los creyentes que, después de la confesión y la recepción de la Sagrada Comunión, visitaran tales iglesias en el día señalado. El 3 de enero 1643, el papa Urbano VII la concedió a todas las iglesias de la Tercera Orden regular .Otros papas posteriores la extendieron a todas las templos relacionados de cualquier manera con la orden Franciscana, incluso en las capillas donde los seglares terciarios celebrasen reuniones. La indulgencia de la Porciúncula resultó confirmada por la Constitución apostólica: “Indulgentiarum Doctrina” en 1967, después del Concilio Vaticano II. 1921, el Papa Benedicto XV canceló la restricción de manera que se pueda obtener indulgencias cualquier día. Según el decreto de la Penitenciaría Apostólica del 15 de julio de 1988 “Portiuncolae sacrae aedes”, se puede ganar la indulgencia en la Porciúncula durante todo el año, una sola vez al día. Cada año una multitud de fieles acude allí para recibir el “Perdón de Asís”. Este perdón se puede obtener par uno mismo o por los difuntos.

Condiciones para Obtener la Indulgencia:

  • Visita al Santuario, Catedrales, templos y capillas franciscanas.
  • Recitar la Oración del Padre Nuestro y el Credo.
  • Confesión sacramental y Santa Comunión.
  • Rezar por las intenciones del Santo Padre.